A lo largo de la historia, se han encontrado multitud de botellas de vino, en perfecto estado, sumergidas entre los restos de navíos hundidos en el mar. Los especialistas aseguran que estos vinos no sólo conservan intactas sus cualidades organolépticas sino que, además, poseen unas características únicas como resultado de una evolución diferente a la de los vinos envejecidos en tierra. Algunos productores han visto en estos hallazgos una oportunidad para elaborar vinos diferentes, y han empezado a invertir en bodegas submarinas para "atesorar" los vinos en las profundidades del mar.

En España existen unas cuantas bodegas que se han lanzado a la producción de estos vinos. Cada bodega emplea diferentes metódos y recursos: algunas envejecen el vino embotellado bajo el mar, mientras que otras utilizan ánforas, barriles, o incluso realizan parte de la vinificación en depósitos submarinos. Eso sí, antes de emprender el proyecto, las bodegas deben de obtener autorización para poder utilizar el lecho marino bajo unas condiciones controladas.

El entorno submarino proporciona unas condiciones excepcionales para la elaboración del vino, se observa una mayor complejidad aromática, un toque de salinidad con matices minerales y un color más intenso y brillante.

Mientras la mayoría de las bodegas submarinas se centran en el envejecimiento de los vinos, BODEGAS HABLA realiza parte de la vinificación en las profundidades del mar. El vino Habla del Mar, se somete a una segunda fermentación en depósitos submarinos durante 8 meses, a 15 metros de profundidad en las aguas del mar Atlántico, y es que las condiciones del medio submarino tambien afectan a las levaduras del vino, que aportan nuevos sabores y matices.