Las cartas de los mejores restaurantes hacen hueco para introducir los vinos naranjas u orange wines. Se hacen con uva blanca y se elaboran como  un tinto, un proceso ligado a los vinos naturales, prácticas manuales y primitivas. Nos remontamos a 6000 años en las regiones del Cáucaso, principalmente en Armenia y Georgia. El vino se producía en grandes ánforas abiertas (kvevri) que permanecían enterradas bajo la superficie, con una tapa que permitía realizar los diversos trabajos de removido y rotura del sombrero. El vino se sometía a largas maceraciones con pieles y uvas, sin agregar levaduras y sin más control de temperatura que el del suelo. Durante este proceso el vino adquiere su tonalidad ambarina de la que también depende la variedad de la uva y el estado de maduración de la misma.

Joško Gravner enólogo y propietario de una bodega en Italia, reinterpretó el sistema de vinificación del Cáucaso con los avances de hoy, poniendo en valor este ancestral estilo de elaboración.

Los vinos naranjas son estructurados, con una buena acidez como el vino blanco pero con cuerpo y volumen debido a la maceración y ricos en sabores inesperados.

En el portfolio de Distribuciones Navarro contamos con dos referencias.

- Sitta Doliola de Attis Bodega & Viñedos (D.O. Rías Baixas) elaborado con uva Albariño.

- Oveja Naranja Sobre Pieles de Fontana Bodega y Viñedos (D.O. Uclés) elaborado con uva Gewürztraminer.