Es durante el invierno cuando la vid se encuentra en reposo vegetativo es uno de los mejores momentos para su poda. La vid es una planta trepadora cuyos sarmientos (ramas) crecen de forma descontrolada alcanzando hasta los 30 m,de tal manera que invaden el campo e incluso se enredan en otros árboles y sus frutos crecen dispersos.

Con la poda se reducen el número de sarmientos y su longitud, permitiendo adaptar el tamaño y la forma de la vid al espacio del terreno de cultivo, facilitando las tareas de los viticultores. Esta operación ayuda a que la planta se regenere y se obtengan uvas sanas, maduras y de calidad.

Es importante que en el momento que se realice la poda se den unas condiciones climatológicas favorables. No se puede podar con temperaturas demasiado bajas ya que la madera de la vid se vuelve quebradiza, los cortes durante la poda no serían limpios y se astillarían, impidiendo una correcta cicatrización que generaría la proliferación de hongos u otras enfermedades como la Yesca y Eutiposis. La poda de la vid se debe realizar por especialistas que conozcan su anatomía para realizar el corte en el lugar preciso, con una herramienta previamente desinfectada y afilada.