De la Cepa a la Copa

 

 

29 Mayo 2019

Todo aficionado a los buenos vinos que haya tenido la fortuna de asistir a una cata dirigida o a una cena de maridaje atendida por un sommelier, seguramente ha notado el peculiar objeto metálico que lucen al cuello los profesionales del vino como insignia de su autoridad en el tema. 

¿Qué es ese extraño emblema que usan los sommeliers en el cuello? 

El instrumento tiene el nombre de Le Tastevin y el registro  más antiguo de su existencia se documentó hace 250 años en la provincia francesa de Borgoña, por lo que se presume que fue ahí donde el Tastevin, Catavinos o collar sommelier, comenzó a usarse.

¿Qué función tiene el Tastevin?

La función de este pequeño plato o bandeja metálica es la de catar vino dentro de las bodegas, en algunos casos, directamente de las barricas. Los primeros en utilizarlo fueron los maestros bodegueros franceses, conocidos como la orden de los Chevaliers du Tastevin, de allí proviene su nombre original: Le Tastevin. Por lo general era fabricado en plata u alpaca ya que se pensaba que estos materiales no retenían olores ni sabores y con ello garantizaba que no se alterarán las características del vino.

Su forma redonda y su fondo en relieve hacen que la luz se refracte en varias direcciones, permitiendo apreciar mejor el color, el brillo y la claridad de los vinos. Cabe recordar que los vinos se cataban en la oscuridad de las cavas subterráneas, sin más ayuda que la luz de una vela, es por eso que se usaba la plata, ya que era el mejor material disponible en la época para reflejar y comprobar el color, brillo y limpieza del vino. Actualmente el Tastevin se ha convertido en el emblema de los sommeliers profesionales, pero su uso en la cata ha disminuido ya que ahora se sabe que la plata llega alterar en algunas ocasiones el sabor del vino. Además, el metal favorece la difusión rápida de los aromas lo que limita la apreciación del producto. Aunque sus funciones prácticas están en desuso, muchos sommeliers siguen luciendo el Tastevin al cuello con mucho orgullo como una forma de respeto a una de las profesiones más antiguas y admiradas del mundo, la de catador profesional de vino. 

29 Mayo 2019

Tras  varios años dando buenos resultados de ventas, la dirección de Distribuciones Navarro, ha premiado al equipo comercial con un viaje a la Gran Manzana... New York.

24 Mayo 2019

El verano comienza a hacerse presente en la mayor parte de las regiones de España. Y con ello, damos el pistoletazo de salida a la celebración de barbacoas, a los momentos de terraza, y en definitiva a disfrutar de nuestro tiempo al aire libre, gracias al buen tiempo y a la subida de temperaturas. En estos días, el vino no tiene por qué perder el protagonismo en las celebraciones y momentos compartidos, porque el vino también es para el verano.

Aunque esta subida de temperaturas no hace apostar más por los vinos blancos y rosados, no podemos dejar de lado los tintos, si este se sirve a la temperatura idónea. Nuestro consejo es hacerle caso a los expertos, que de esto saben un rato.

¿A qué temperatura servir el vino en verano?

Vinos blancos: Los expertos indican que es idóneo tomarlo entre 8 y 10 grados. Si la temperatura es superior o inferior correríamos el riesgo de que el vino perdiese sus propiedades organolépticas. A tener en cuenta también que cuanta más temperatura coja el vino, mayor será su sensación de alcohol. Y cuanta menos temperatura tenga menos podrás apreciar todos los aromas del vino.  

Vinos tintos de crianza: Los tintos permiten algo más de temperatura de consumo. Para ser concretos los vinos tintos de crianza, es ideal consumirlos ahora en verano entre 14 y 17 grados. A esta temperatura conseguiremos que sea fresco al paladar sin renunciar a sus propiedades ni aromas. Los crianza son especialmente sensibles al frío, así que ojo con enfriarlos demasiado.

 

Vinos tintos reserva: Los tintos de reserva deberían consumirse a una temperatura de 17 grados. Es la temperatura a la que mejor podremos apreciar todos esos aromas secundarios y terciarios característicos de un vino que ha envejecido más.

Vinos rosados: Los rosados, similar a los blancos se recomienda que se degusten a temperaturas inferiores que el tinto. Lo ideal sería entre 10 y 12 grados. De este modo se consigue mantener todos los aromas de crianza que puedan destacar en un vino rosado.

Vinos espumosos:  Junto con los blancos y rosados, también son los los que más de consumen en verano, ya que se tienen que tomar bien fríos. La temperatura ideal sería a 7 grados. 

 

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17 Mayo 2019

Conocer y analizar en vino es un arte que muy pocos llegan a dominar. El color, el aroma y el sabor son las señas de identidad de un buen caldo que sólo una persona adiestrada es capaz de distinguir y valorar. En la descripción de un vino se utiliza una amplia y variada terminología. Este es el significado de algunos de los adjetivos que se escuchan habitualmente en una cata.

Abocado o embocado. Vino que sin llegar a ser dulce ofrece sensaciones azucaradas.

Afrutado. Expresión incorrecta, muy usada para describir un vino delicado que evoca diferentes aromas vegetales, como el olor de la propia uva usada en su elaboración o el de otra fruta. El término correcto es frutal.

Agresivo. Vino con aroma y sabor penetrante y desagradable. Suele ser ácido y astringente.

Astringente. Se dice de los vinos, que debido a los taninos, producen una sensación de estrechamiento que se aprecia en los tejidos de la boca.

Alegre. Vino ligero, fresco, fácil de tomar u con buen paso de boca. Ausencia total de complejidades aromáticas.

Balsámico. Se aplica a vinos de gran crianza y es una sensación que forma parte de su bouquet. Se trata de aromas penetrantes que dan sensación de frescura y matices mentolados. Brillante. Vino que al trasluz se ve completamente transparente y sin impurezas.

Carnoso. Se dice del vino con cuerpo y bien conjuntado que produce una rica impresión física a su paso por la boca.

Crudo o tierno. Vino joven y sin terminar.

Débil o corto. Se aplica al caldo con caracteres poco pronunciados.

Fresco. Vino con una acidez adecuada para su tipo. Se aplica a los jóvenes de calidad.

Hueco. Se dice de los caldos que decepcionan en todo el recorrido de la boca, debido a sus carencias.