De la Cepa a la Copa

 

 

24 Mayo 2019

El verano comienza a hacerse presente en la mayor parte de las regiones de España. Y con ello, damos el pistoletazo de salida a la celebración de barbacoas, a los momentos de terraza, y en definitiva a disfrutar de nuestro tiempo al aire libre, gracias al buen tiempo y a la subida de temperaturas. En estos días, el vino no tiene por qué perder el protagonismo en las celebraciones y momentos compartidos, porque el vino también es para el verano.

Aunque esta subida de temperaturas no hace apostar más por los vinos blancos y rosados, no podemos dejar de lado los tintos, si este se sirve a la temperatura idónea. Nuestro consejo es hacerle caso a los expertos, que de esto saben un rato.

¿A qué temperatura servir el vino en verano?

Vinos blancos: Los expertos indican que es idóneo tomarlo entre 8 y 10 grados. Si la temperatura es superior o inferior correríamos el riesgo de que el vino perdiese sus propiedades organolépticas. A tener en cuenta también que cuanta más temperatura coja el vino, mayor será su sensación de alcohol. Y cuanta menos temperatura tenga menos podrás apreciar todos los aromas del vino.  

Vinos tintos de crianza: Los tintos permiten algo más de temperatura de consumo. Para ser concretos los vinos tintos de crianza, es ideal consumirlos ahora en verano entre 14 y 17 grados. A esta temperatura conseguiremos que sea fresco al paladar sin renunciar a sus propiedades ni aromas. Los crianza son especialmente sensibles al frío, así que ojo con enfriarlos demasiado.

 

Vinos tintos reserva: Los tintos de reserva deberían consumirse a una temperatura de 17 grados. Es la temperatura a la que mejor podremos apreciar todos esos aromas secundarios y terciarios característicos de un vino que ha envejecido más.

Vinos rosados: Los rosados, similar a los blancos se recomienda que se degusten a temperaturas inferiores que el tinto. Lo ideal sería entre 10 y 12 grados. De este modo se consigue mantener todos los aromas de crianza que puedan destacar en un vino rosado.

Vinos espumosos:  Junto con los blancos y rosados, también son los los que más de consumen en verano, ya que se tienen que tomar bien fríos. La temperatura ideal sería a 7 grados. 

 

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17 Mayo 2019

Conocer y analizar en vino es un arte que muy pocos llegan a dominar. El color, el aroma y el sabor son las señas de identidad de un buen caldo que sólo una persona adiestrada es capaz de distinguir y valorar. En la descripción de un vino se utiliza una amplia y variada terminología. Este es el significado de algunos de los adjetivos que se escuchan habitualmente en una cata.

Abocado o embocado. Vino que sin llegar a ser dulce ofrece sensaciones azucaradas.

Afrutado. Expresión incorrecta, muy usada para describir un vino delicado que evoca diferentes aromas vegetales, como el olor de la propia uva usada en su elaboración o el de otra fruta. El término correcto es frutal.

Agresivo. Vino con aroma y sabor penetrante y desagradable. Suele ser ácido y astringente.

Astringente. Se dice de los vinos, que debido a los taninos, producen una sensación de estrechamiento que se aprecia en los tejidos de la boca.

Alegre. Vino ligero, fresco, fácil de tomar u con buen paso de boca. Ausencia total de complejidades aromáticas.

Balsámico. Se aplica a vinos de gran crianza y es una sensación que forma parte de su bouquet. Se trata de aromas penetrantes que dan sensación de frescura y matices mentolados. Brillante. Vino que al trasluz se ve completamente transparente y sin impurezas.

Carnoso. Se dice del vino con cuerpo y bien conjuntado que produce una rica impresión física a su paso por la boca.

Crudo o tierno. Vino joven y sin terminar.

Débil o corto. Se aplica al caldo con caracteres poco pronunciados.

Fresco. Vino con una acidez adecuada para su tipo. Se aplica a los jóvenes de calidad.

Hueco. Se dice de los caldos que decepcionan en todo el recorrido de la boca, debido a sus carencias.  

14 Mayo 2019

El 15 de mayo se celebran en Madrid las fiestas patronales en honor a San Isidro Labrador. Los coloridos mantones de Manila que acompañan a las chulapas, los claveles que llevan los castizos, el olor a rosquillas o el sonido de los organillos será con lo que te encuentres si paseas por las Vistillas, el barrio de Lavapiés, los alrededores de la Plaza Mayor o la Pradera de San Isidro del 9 al 17 de mayo. 

Desde Distribuciones Navarro, brindamos con todos vosotros y por nuestras fiestas más "chulescas"

 

 

 

03 Mayo 2019

 

Seguro que ya has probado a regalarle perfumes, ropa, libros... pero sin duda, si hay algo que no puede faltar en esa mesa es una buena botella de vino con la que brindar, ya que sin duda la fecha lo merece. Una idea para el Día de la Madre sería escoger ese especial embotellado de vino y envolverlo cuidadosamente para presentarlo como regalo.

Una vez que nuestra madre lo haya abierto, podremos disfrutar de el ese mismo día y saborearlo en la mejor compañía.