La vendimia 2019 la finalizamos a principios de octubre. Después de una añada seca tuvimos una vendimia relajada, a pesar de las lluvias de primeros de septiembre, lo que nos permitió cosechar las diferentes variedades en su momento óptimo de maduración. Esta, así como el estado sanitario, han sido muy buenos dándonos vinos de una excelente calidad: una garnacha blanca golosa y elegante y una garnacha tinta con muy buena intensidad de fruta.

A principios de septiembre nos encontramos con una maduración súbita de algunas variedades como la Garnacha Blanca, el Syrah y la Garnacha Tinta pero a mediados de mes recuperamos el ritmo de maduración gracias a que las temperaturas se suavizaron. Para esta época, la parte más verde de la Garnacha Blanca ya estaba cosechada y el Syrah también. Y fue entonces cuando empezamos a cosechar la Garnacha Tinta, la de los terrenos más pobres.

A finales de septiembre, ya teníamos toda la Garnacha Tinta cosechada y empezábamos a tener los primeros blancos acabados de fermentar. Incentivamos también los controles del Morenillo y del Samsó, dejándolos cosechados a principios de octubre.