En origen, se cree que la Tempranillo pudo provenir de la hibridación espontánea de otras dos variedades, la Albillo Mayor (Torrontés en Rioja) y la Benedicto (esta última casi desaparecida). Hasta hace muy poco se pensaba que la variedad tempranillo estaba emparentada con la francesa Pinot Noir, pero los estudios recientes descartan esta posibilidad.

Es una variedad de racimo cilíndrico, a menudo con dos alas, muy compacto y de mediano tamaño. Bayas esféricas, medianas y de color azul-negros.

Su ciclo vegetativo es corto, ya que tiene una brotación tardía y sin embargo madura temprano, de ahí su nombre de tempranillo.

El porte de la cepa es bastante erguido y es sensible a las enfermedades criptogámicas como oídio y mildiu.

Para obtener buenos vinos de esta variedad, debe estar plantada en zonas de clima fresco, pero para conseguir altos niveles de azúcar y las gruesas pieles que dan color intenso, necesita calor. En España, estas condiciones meteorológicas especiales se dan en varias zonas, entre ellas la Ribera de Duero, donde la temperatura media en julio está alrededor de los 21,4ºC, aunque las temperaturas a mediodía en el valle inferior pueden llegar a los 40ºC, por la noche la región experimenta una dramática variación de temperatura diurna, con temperaturas que bajan hasta los 16ºC respecto a la máxima del día.

Los vinos producidos con esta variedad suelen ser bajos en acidez, por ello se busca su mezcla con variedades como la Graciano, alta en acidez, pero siempre respetando una alta proporción de tempranillo sobre las otras variedades del cupage.

Vinos elegantes, con gran peso de fruta, suaves y aterciopelados y grandes vinos de guarda.

Sinonimias: Aragón, Tempranillo Rioja, Tinto Aragonés, Aruxa, Cencibel, Chinchillaza, Escobera, Morisca, Palomino Negro, Piñuela, Tinta Corriente, Tinta de Toro, Tinta Madrid, Tinta Serrana, Tinto del País, Tinto Fino, Ull de Llebre y Tinta Roriz (esta última en Portugal).