Hemos oído hablar infinidad de veces de los tipos de roble utilizados en la crianza de los vinos, sobre todo del Americano y el Francés,

pero, realmente qué diferencia hay?

Las barricas de roble americano son más resistentes, duras y prácticamente impermeables, y sus poros tienen un tamaño considerablemente mayor que los del roble francés. Esto hace que las propiedades de la madera sean transmitidas al vino con más facilidad y rapidez por lo que está especialmente indicado para reducir la astringencia y dureza de los vinos en tiempo record. El roble americano aporta menos taninos al vino, pero una mayor variedad de aromas entre los que se encuentran notas más tropicales o exóticas, como el coco, y aromas a café, humo, tabaco y cacao. Aromas potentes pero menos delicados que los que ofrece el roble francés.

 

La madera de roble francés es mucho más blanda, por lo que al tener el poro hueco debe hendirse para la formación de las barricas, y por tanto se desperdicia mucha más madera, haciéndola más costosa. De hecho, el precio de una barrica de roble francés puede triplicar el de una barrica de roble americano. Pero la inversión merece la pena. Por poseer poros más finos en relación al roble americano, transmite sus atributos de una forma más pausada y equilibrada, lo que aporta mayor elegancia al vino y notas más sutiles y delicadas como los aromas a vainilla, miel, frutos secos, especias dulces y herbáceas y balsámicas. En definitiva, agrega más equilibrio y distinción, por lo que suele ser utilizado en los vinos de mayor gama.


Lo que si es cierto que no hay elección correcta o incorrecta de barrica de vino, si no que depende del carácter que se quiera impregnar al vino.

Fuente informativa: Bodegas Emilio Moro (expertos en la elección de los mejores robles).