Con el calor de las últimas semanas, el proceso de maduración de nuestro racimo se acelera por días, a estas alturas de verano, las uvas ya han empezado a cambiar de color, entrando en el estado fenológico del envero.

Si bien es cierto que este proceso, en este caso particular y en este año concreto, está siendo un tanto "raro", ya que, hace pocos días cayó una tormenta de granizo que afectó bastante a las cepas, afectando también al crecimiento de las bayas, de ahí la irregularidad del racimo. 

Esperemos que lo que queda de verano sea más constante, y no nos sorprenda ninguna otra tormenta de granizo.

Seguimos mirando al cielo!